Hay quienes se jactan de vivir mucho mejor solos.
Yo también, regularmente estoy bien sola, excepto en las noches, cuando todo se vuelve oscuro y el silencio va más allá, te come los pensamientos, cuando se mete en cada rincón, entre los muros, y no te da tregua. Cuando necesito un abrazo y se lo tengo que pedir a gente que conozco de poca cosa.
Cuando me ducho, disfruto el agua caer por mi cuerpo; a veces es la sensación más gentil que tendré en mucho tiempo.
Disfruto acariciar mi cabello, ojalá se quedara más tiempo conmigo, es lo que más me relaja y lo que más disfruto desde niña, y también es la caricia que más he rogado.
Ojalá me hubiera dado cuenta de la suavidad de mi piel antes, así como la tuya.