domingo, junio 07, 2026

Está en mi naturaleza, así como en la tuya

Puedo ser feliz y dar alegría; es mi naturaleza, así como la tuya. Compartir es dar felicidad.

He atravesado por abismos. Se fueron todos o simplemente nunca estuvieron. Aun así, te he llevado todo este tiempo en secreto, ahí guardada para cuando sea seguro mostrarte.

Nunca me he olvidado de ti. Eres mi talismán, eres lo que queda de mi esencia, esa que casi nadie conoce. Te sigo leyendo, te veo a lo lejos. Por las noches y en los días soleados te acaricio. Sé que estás ahí y quiero que sepas que estoy peleando por días mejores. Te echo de menos, quisiera verte todos los días, pero quiero que sepas que no te he olvidado y que te llevo en secreto a todas partes, y que quisiera estar segura para mostrarte y compartirte, y que todos te conozcan. Pero aún queda camino y, aun así, confío en que llegaremos a tierra firme.

Es mi naturaleza como la tuya. Ahí está, ha sobrevivido aunque nos hayan machacado; no han podido tocarla.


Aún nos quedan tardes en el mar.



domingo, mayo 31, 2026

No todas las compañías son malas.

Hay quienes se jactan de vivir mucho mejor solos.

Yo también, regularmente estoy bien sola, excepto en las noches, cuando todo se vuelve oscuro y el silencio va más allá, te come los pensamientos, cuando se mete en cada rincón, entre los muros, y no te da tregua. Cuando necesito un abrazo y se lo tengo que pedir a gente que conozco de poca cosa.

Cuando me ducho, disfruto el agua caer por mi cuerpo; a veces es la sensación más gentil que tendré en mucho tiempo.

Disfruto acariciar mi cabello, ojalá se quedara más tiempo conmigo, es lo que más me relaja y lo que más disfruto desde niña, y también es la caricia que más he rogado.

Ojalá me hubiera dado cuenta de la suavidad de mi piel antes, así como la tuya.




martes, diciembre 31, 2024

¿Es mal momento?

¿Te quiero en mal momento? Puede que si.
Estoy aprendiendo a quererme a partir de mis sentimientos por ti, aunque no lo creas he descubierto que puedo quererme más cuando quiero.
Desde que me acerqué a ti no hago otra cosa que analizar mi vida, y es que cuando me miras me haces sentir que tengo un valor que desconocía, y que a veces dudo tener. Me haces querer ser mejor, aunque a veces temo no estar a la altura de la forma en que me ves.
Tengo miedo. Miedo de que algún día veas mis miedos, mis errores, mis inseguridades… y te decepciones y te alejes.

No lo sabes, pero nunca había admitido mis errores tan de buena gana hasta que te conocí, me haces sincerarme y ser más honesta conmigo misma.

Desde que estoy cerca de ti, he empezado a silenciar mi terquedad, esa que casi rozaba la necedad, y he dado paso al sentido común que viene de tu mano cuando me miras, desatas ataduras.

Llevo conmigo muchas cosas que me avergüenzan profundamente, que me hacen sentir que no valgo. Pero cuando me miras, siento que hay algo en mí que vale la pena. Contigo siento que todo se renueva y tengo una oportunidad más.
Aspiro a que sepas todo de mi antes de que llegue el final y me sigas viendo del mismo modo.
Ni siquiera necesitas decir una palabra basta con que me mires, como siempre lo haces.



Por qué algunos estamos obligados a la soledad

¿Por qué tenemos que tragarnos el discurso de "tú eres fuerte o no?, no es necesario contarle tu vida a nadie, no necesitas a nadie, no caigas en la dependencia emocional, aprende a estar contigo misma, conócete, crece emocionalmente, avanza, mírate al espejo y quiérete..."? Ya, pero todo sola. Yo voy por la calle y digo: ¿entonces todos los que van en familia con niños o en pareja son unos débiles? ¿O es que ya han evolucionado emocionalmente muchísimo y es que a mí me falta algo? ¿Qué me falta? ¿Qué es lo que yo no tengo? ¿Soy una mujer o un ser deficiente? Por eso debe ser que estoy sola, esa debe ser la razón por la que no sé crear amistades o no sé retener personas a mi lado. En este momento es cuando regreso a casa llorando y me pongo videítos de cómo dejar de lado el apego ansioso, pero es que yo no encajo con eso, yo ni tengo eso. Sigo con los videos de cómo ser independiente, la soledad es un momento precioso para crecer, para conocerme y descubrir mi valor y mi amor propio. Ya, pero luego con eso no follo, ni me abraza en los días difíciles, ni le cuido ni le quiero y mucho menos se toma un café conmigo para hablar mierdas y reírnos, no, no. Llega la mañana siguiente y me levanto con energía, ¡sí! ¡yo puedo sola!. Pasa un mes y me tumba la realidad, el Tobías me tira y casi me fracturo la rodilla, ¡pum! ¿Y si tuviera que quedarme en cama enferma? ¿Quién cuidaría de Tobías? ¡Nadie!, porque no tengo ni un amigo aquí (y en ningún lado) y mi familia está allá donde la dejé para poder iniciar una nueva vida sin que nadie se sintiera avergonzado por mis decisiones. Así, con este baño de realidad, me tumbo en el sofá a llorar junto a Tobías, el pobre que no se entera de nada y así comienza un nuevo ciclo de no poder parar de llorar a cántaros, llorando por las mañanas de camino al trabajo, por la calle, a cualquier hora el llanto me traiciona y no para. Me grito a mí misma: "¡Estás sola! ¡Si te mueres mañana, nadie se entera!".

Llego a casa y me juzgo, no paro de juzgarme y es que a lo mejor estoy exagerando y no es para tanto, que estar sola me hace fuerte. ¡¿Y para qué coño quiero ser la más fuerte?! ¡No tengo que demostrarle nada a nadie! Y ahí comienzo a llorar de nuevo y nuevamente me reprendo: "¡Si estás sola, acéptalo! ¡Si eso es lo que te tocó, acéptalo de una vez!" No me doy tregua, no puedo dármela porque tengo que ser funcional, nadie vendrá a darme una palmadita ni me mandará un mensajito de ánimo. Si quiero contar mis problemas, pues tocará pagar psicólogo, pero ¿con qué tiempo y con qué dinero?

Y llegados a este punto, es cuando reinicio: no hay mensajes para ti, paro de mirar el móvil, "¿Te estás volviendo dependiente de alguien acaso? Mal, mal".


jueves, diciembre 26, 2019

para ti, que te gustaban estas canciones, que hoy no podrás estar, que no podré  volver a tocarte y que no estuve cuando me necesitaste...

https://youtu.be/WfuOvnkePXc

lunes, diciembre 02, 2019

Te pido perdón

porque antes fue tan común que las abuelas se enteraran de que habían matado a la que se había atrevido a abandonar a un marido abusivo,
Mi abuela fue maltratada toda su vida, desde que nació 
nadie hizo nada,
yo no hice nada,
yo no hice nada
yo que cada día escuche los horrores vividos de boca de mi madre,
que crecí con una madre machista no por elección, 
yo que nunca aprendí a jurarme amor propio
yo que decidí hacer caso omiso a las barbaridades que cada navidad todos reunidos brotaban de ese hombre, mi abuelo, barbaridades como todos las llamaban, eran insultos , insultos que machaban el amor propio de una mujer,
"barbaridades", que guardaron como una vergüenza un par de niños, vergüenza que guardaron y jamás una palabra se dijo,
porque el maltrato de un hombre se guardaba a piedra y canto,
porque todos veíamos los moretones de vez en vez y nadie hizo nada,
porque nunca hicimos caso de sus ojos tristes y su expresión de vergüenza mezclada con coraje cada que ese hombre la humillaba enfrente de la gente,
la dejé ahí,
nunca le enseñé a escribir bien como una vez me pidió.
Dejamos de ir las vacaciones y también las navidades para no soportar al abuelo, pero no nos dimos cuenta de que la dejamos más sola cada vez con su verdugo.
Ella siempre con una sonrisa triste, era tan inteligente, tenía la piel tan blanca y perfecta, tan suave, sus manos pequeñas con los dedos torcidos resultado de lo vivido, cabello tan delgado y nunca podré volver a tocarla.
No le di la tranquilidad que necesitaba y me convertí en cómplice de su dolor,
murió prácticamente dividida en dos, 
sus piernas que temieron toda la vida huir de esa casa y dejarlo, por otro lado su mente y su corazón cada día se iba a kilómetros, tanto que los últimos años ya no supo reconocerme,
Te pido perdón, Mamá Carmela